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martes, 7 de mayo de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
.Maíz transgénico espermicida.
Miembros de la comunidad científica y organizaciones ambientalistas lanzaron una alerta (03 de enero de 2003) ante el inicio de pruebas clínicas en Estados Unidos sobre un espermicida logrado a partir de la alteración genética de maíz.
Este nuevo “MAÍZ ANTICONCEPTIVO” fue creado por la empresa Epicyte, al injertar en maíz un gen externo capaz de matar espermas.
Dicha investigación científica levantó polémica debido a que podría dejar los invernaderos controlados, para ser sembrado ya en campos abiertos de Hawaii con la amenaza de contaminar cultivos comunes utilizados para alimento humano. “Es terrible pensar que el maíz anticonceptivo se mezcle con el maíz común y termine en los copos del desayuno de las personas”, destacó Greenpeace, principal opositora a los transgénicos, quien asegura que unas 20 empresas de todo el mundo están involucradas en este tipo de experimentos. México es tomado a nivel mundial como un ejemplo del peligro que pueden ocasionar esos nuevos seres llamados “transgénicos”, que son creados en laboratorio con la alteración de un gen en una semilla común (maíz), a la que se le injerta el gen de otro ser (animal, vegetal o bacteria) para conferirle características específicas (durabilidad, resistencia a temperaturas, o como insecticida).
“Estamos siendo manejados como conejillos de indias. Los transgénicos son parte de un experimento a nivel mundial en el cual todos estamos tomando parte como objetos de experimentación, y ahí sí creo que es un problema muy grave de responsabilidad social de los gobiernos, porque nadie nos preguntó si queremos ser parte de él ¿no? O por lo menos a mí no” . IGNACIO CHAPELA investigador de la Universidad de California Berkeley, primero en denunciar públicamente la contaminación de maíz criollo por transgénicos en Oaxaca “Se daba por hecho que la contaminación con polen transgénico era para preocuparse. Todos estábamos de acuerdo en que se debía evitar pero, al mismo tiempo, se daba por hecho que no iba a pasar. Había una tranquilidad de que se tenía bajo control la exportación de granos y que no se iban a plantar… finalmente, en México se demostró que ese riesgo sí podía hacerse real”, recalca Chapela tras descubrir que campos de maíz en Méjico habían sido contaminados a través del polen del maíz plantado en EE.UU. .
http://elproyectomatriz.wordpress.com/2011/05/11/maiz-transgenico-espermicida-experimentacion-a-campo-abierto/#more-23253
Dicha investigación científica levantó polémica debido a que podría dejar los invernaderos controlados, para ser sembrado ya en campos abiertos de Hawaii con la amenaza de contaminar cultivos comunes utilizados para alimento humano. “Es terrible pensar que el maíz anticonceptivo se mezcle con el maíz común y termine en los copos del desayuno de las personas”, destacó Greenpeace, principal opositora a los transgénicos, quien asegura que unas 20 empresas de todo el mundo están involucradas en este tipo de experimentos. México es tomado a nivel mundial como un ejemplo del peligro que pueden ocasionar esos nuevos seres llamados “transgénicos”, que son creados en laboratorio con la alteración de un gen en una semilla común (maíz), a la que se le injerta el gen de otro ser (animal, vegetal o bacteria) para conferirle características específicas (durabilidad, resistencia a temperaturas, o como insecticida).
“Estamos siendo manejados como conejillos de indias. Los transgénicos son parte de un experimento a nivel mundial en el cual todos estamos tomando parte como objetos de experimentación, y ahí sí creo que es un problema muy grave de responsabilidad social de los gobiernos, porque nadie nos preguntó si queremos ser parte de él ¿no? O por lo menos a mí no” . IGNACIO CHAPELA investigador de la Universidad de California Berkeley, primero en denunciar públicamente la contaminación de maíz criollo por transgénicos en Oaxaca “Se daba por hecho que la contaminación con polen transgénico era para preocuparse. Todos estábamos de acuerdo en que se debía evitar pero, al mismo tiempo, se daba por hecho que no iba a pasar. Había una tranquilidad de que se tenía bajo control la exportación de granos y que no se iban a plantar… finalmente, en México se demostró que ese riesgo sí podía hacerse real”, recalca Chapela tras descubrir que campos de maíz en Méjico habían sido contaminados a través del polen del maíz plantado en EE.UU. .
http://elproyectomatriz.wordpress.com/2011/05/11/maiz-transgenico-espermicida-experimentacion-a-campo-abierto/#more-23253
Etiquetas:
Biología,
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Monsanto,
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Transgénicos
miércoles, 24 de abril de 2013
¿Por qué se han unido la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller y Monsanto para crear una especie de Arca de Noé de semillas en Svalbard, Noruega?
Cuando la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller, Monsanto, Dupont y otras oscuras empresas se juntan para financiar un proyecto sin duda llama la atención. Cuando este proyecto en Svalbard, Noruega, es una especie de Arca de Noé a 800 millas de distancia del Polo Norte en la que se mantienen 250 millones de semillas para preservar el material genético de las plantas en el caso de un posible evento cataclísmico, esto sin duda genera preocupación. ¿Qué sabe Bill, Gates, David Rockefeller y la gente de Monsanto que nosotros no sabemos?
El proyecto, que ha recibido 30 millones de los Gates más algo de apoyo del gobierno de Noruega además del financiamiento de estas otras empresas, está siendo realizado pese a que ya existen bancos genéticos en China, Rusia, Alemania, Canadá y demás países. Uno supondría que estas semillas ya están bien protegidas.
F. William Engdahl, autor de “Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation” cree que al mismo tiempo que financían la bóveda de Svelbard, los Gates, Rockefeller y Monsanto han unido fuerzas para promover la expansión de los alimentos genéticamente modificados en África y en distintas partes del mundo. Algo que al menos en el caso de Monsanto y el gobierno de Estados Unidos demuestran los cables de WikiLeaks. En este artículo en la Red Voltaire, Engdahl apunta que la Fundación Rockefeller ha financiado la llamada “Revolución Verde” -cuyo supuesto fin era alimentar a los pobres del mundo- y los alimentos genéticamente modificados desde su inicio. Una de las posibilidades funestas es que se ejecute un plan de control de población, a través de alimentos genéticamente modificados -una forma de bioterrorismo- como el “Terminator” de Monsanto- y se preserven los alimentos no modificados para la élite.
Engdahl dice sin tapujos: “El tiempo dirá si, dios nos salve, la Bóveda de Semillas de Svalbard del Fin del Mundo de Bill Gates y de la Fundación Rockefeller es parte de otra Solución Final, que involucra la extinción final del Gran Planeta Tierra”.
http://pijamasurf.com/2011/02/monsanto-bill-gates-y-rockefeller-detras-de-la-boveda-de-semillas-del-fin-del-mundo/
jueves, 7 de marzo de 2013
.Planta sagrada ataca cultivos transgénicos.
Planta Sagrada de los Incas ataca a cultivos transgénicos
La planta sagrada de los incas desafía al gigante Monsanto
Pánico entre agricultores de Estados Unidos. La transnacional de semillas transgénicas no sabe qué hacer con el amaranto (kiwicha) que acabó con sembradios
de soya.
Agencias
En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soya transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas.
Este pánico se debe a una “mala hierba”, el amaranto (conocida en el Perú como kiwicha) que decidió oponerse a la transnacional Monsanto, tristemente célebre por su producción y comercialización de semillas transgénicas.
En 2004 un agricultor de Atlanta comprobó que algunos brotes de amaranto resistían al poderoso herbicida Roundup. Los campos víctimas de esta invasora “mala hierba” habían sido sembrados con granos Roundup Ready, que contienen una semilla que ha recibido un gen de resistencia al herbicida.
Desde entonces la situación ha empeorado y el fenómeno se ha extendido a Carolina del Sur y del Norte, Arkansas, Tennessee y Missouri. Según un grupo de científicos británicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas indeseables como el amaranto.
Esta constatación contradice las afirmaciones de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG): una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente “imposible”.
Según el genetista británico Brian Johnson, “basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, Roundup, a base de glifosato y de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales han aumentado aún más la velocidad de la adaptación”. Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el humilde amaranto, que se vuelve imposible de eliminar.
La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas enormes dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, las tierras fueron abandonadas.
Transgénicos soportan un efecto búmeran
El diario inglés The Guardian publicaba un artículo de Paul Brown que revelaba que los genes modificados de cereales habían pasado a plantas salvajes y creado un “supergrano” resistente a los herbicidas, algo “inconcebible” para los defensores de las semillas transgénicas.
Resulta divertido constatar que el amaranto o kiwicha, considerada ahora una planta “diabólica” para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce una media de 12.000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soya, contienen vitaminas A y C, y sales minerales.
Así este bumerán, devuelto por la naturaleza a la transnacional Monsanto, no sólo neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre. Soporta la mayoría de los climas, tanto las regiones secas como las zonas de monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitará productos químicos.
de soya.
Agencias
En Estados Unidos los agricultores han tenido que abandonar cinco mil hectáreas de soya transgénica y otras cincuenta mil están gravemente amenazadas.
Este pánico se debe a una “mala hierba”, el amaranto (conocida en el Perú como kiwicha) que decidió oponerse a la transnacional Monsanto, tristemente célebre por su producción y comercialización de semillas transgénicas.
En 2004 un agricultor de Atlanta comprobó que algunos brotes de amaranto resistían al poderoso herbicida Roundup. Los campos víctimas de esta invasora “mala hierba” habían sido sembrados con granos Roundup Ready, que contienen una semilla que ha recibido un gen de resistencia al herbicida.
Desde entonces la situación ha empeorado y el fenómeno se ha extendido a Carolina del Sur y del Norte, Arkansas, Tennessee y Missouri. Según un grupo de científicos británicos del Centro para la Ecología y la Hidrología, se ha producido una transferencia de genes entre la planta modificada genéticamente y algunas hierbas indeseables como el amaranto.
Esta constatación contradice las afirmaciones de los defensores de los organismos modificados genéticamente (OMG): una hibridación entre una planta modificada genéticamente y una planta no modificada es simplemente “imposible”.
Según el genetista británico Brian Johnson, “basta con un solo cruce logrado entre varios millones de posibilidades. Una vez creada, la nueva planta posee una enorme ventaja selectiva y se multiplica rápidamente. El potente herbicida que se utiliza aquí, Roundup, a base de glifosato y de amonio, ha ejercido una presión enorme sobre las plantas, las cuales han aumentado aún más la velocidad de la adaptación”. Así, al parecer un gen de resistencia a los herbicidas ha dado nacimiento a una planta híbrida surgida de un salto entre el grano que se supone protege y el humilde amaranto, que se vuelve imposible de eliminar.
La única solución es arrancar a mano las malas hierbas, como se hacía antes, pero esto ya no es posible dadas enormes dimensiones de los cultivos. Además, al estar profundamente arraigadas, estas hierbas son muy difíciles de arrancar con lo que, simplemente, las tierras fueron abandonadas.
Transgénicos soportan un efecto búmeran
El diario inglés The Guardian publicaba un artículo de Paul Brown que revelaba que los genes modificados de cereales habían pasado a plantas salvajes y creado un “supergrano” resistente a los herbicidas, algo “inconcebible” para los defensores de las semillas transgénicas.
Resulta divertido constatar que el amaranto o kiwicha, considerada ahora una planta “diabólica” para la agricultura genética, es una planta sagrada para los incas. Pertenece a los alimentos más antiguos del mundo. Cada planta produce una media de 12.000 granos al año y las hojas, más ricas en proteínas que la soya, contienen vitaminas A y C, y sales minerales.
Así este bumerán, devuelto por la naturaleza a la transnacional Monsanto, no sólo neutraliza a este predador, sino que instala en sus dominios una planta que podría alimentar a la humanidad en caso de hambre. Soporta la mayoría de los climas, tanto las regiones secas como las zonas de monzón y las tierras altas tropicales, y no tiene problemas ni con los insectos ni con las enfermedades con lo que nunca necesitará productos químicos.
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Biología,
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